Alicia a través del espejo
-Sólo dije, señor mío, que usted se parece a un huevo -explicó Alicia muy amablemente- y ya sabe usted que hay huevos que son muy bonitos -añadió esperando que la inconveniencia que había dicho pudiera pasar incluso por un cumplido. -¡Hay gente- sentenció Humpty Dumpty mirando hacia otro lado, como de costumbre- que no tiene más sentido que una criatura! Alicia no supo qué contestar a esto: no se parecía en absoluto a una conversación, pensó, pues no le estaba diciendo nada a ella; de hecho, este último comentario iba evidentemente dirigido a un árbol... así que quedándose donde estaba, recitó suavemente para sí: Tronaba Humpty Dumpty desde su alto muro; mas cayóse un día, ¡y sufrió un gran apuro!
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