Alicia a través del espejo

las reinas, y yo seré todas las demás. -Y otra vez, le pegó un susto tremendo a su vieja nodriza cuando le gritó súbitamente al oído -: ¡Aya! ¡Juguemos a que yo soy una hiena hambrienta y tú un jugoso hueso! Pero todo esto nos está distrayendo del discurso de Alicia con su gatito: -¡Juguemos a que tú eres la Reina roja, minino! ¿Sabes?, creo que si te sentaras y cruzaras los brazos te parecerías mucho a ella. ¡Venga, vamos a intentarlo! Así me gusta... -Y Alicia cogió a la Reina roja de encima de la mesa y la colocó delante del gatito para que viera bien el modelo que había de imitar; sin embargo, la cosa no resultó bien, principalmente porque como dijo Alicia, el gatito no quería cruzarse de brazos en la forma apropiada. De manera que, para castigarlo, lo levantó para que se viera en el espejo y se espantara de la cara tan fea que estaba poniendo...- y si no empiezas a portarte bien desde ahora mismo -añadió- te pasaré a través del cristal y te pondré en la

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