48 Luego, mi canto sonoro bajo la tierra se interna, perforando una caverna que termina en un tesoro. Queda descubierto el oro, el platino y el diamante. Ruge Júpiter tonante, luchan Neptuno y Eolo, y Orfeo le dice a Apolo: «¡Anda y dile que no cante!». Entonces calla mi voz y hay un silencio profundo como si no hubiera mundo o ya no existiera Dios. Nadie cosecha el arroz, nadie apaña el algodón. Y tirado en un rincón cuando termina mi canto, derramo tan triste llanto que me duele el corazón.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx