42 Al misterioso conjuro de los criollos que han muerto, de los que fueron expertos en cantar al arte puro, se hace mi cerebro oscuro fuente de iluminación. Por tal reencarnación quien otros terrenos pise escucha una voz que dice: «Conserva la tradición». Con décimas y cuartetas cantemos a nuestra tierra que todo peruano encierra un corazón de poeta. Nunca esté la mente quieta mientras brille aquella luz. Como se quiere a Jesús así querramos lo nuestro. Lo pide un servidor vuestro, Nicomedes Santa Cruz.
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