A silbido y palmoteo

39 Tienes forma de mujer y a veces dudo de ti, mas qué sería de mí si te llegara a perder. Tú me enseñaste a querer y a olvidar las felonías. De aquellos lejanos días solo me quedan canciones. ¡Cuántas de mis ilusiones vuelan en tus armonías! Vámonos lejos, guitarra. Vámonos juntos los dos. Vamos a cantarle a Dios como canta la cigarra. Vamos, que ya se desgarra mi pecho de sentimiento. Vámonos, fiel instrumento, que pulsando tus seis cuerdas tú, solo tú, me recuerdas coraje, amor y lamento.

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