A silbido y palmoteo

26 Lo que veo alguna vez no se me olvida jamás, de cualquier niño la faz la recuerdo en su vejez. Y jugando al ajedrez tengo mente prodigiosa, yo vencí con mucha prosa a los maestros mormones que al santo de sus pasiones le rezan no sé qué cosa. Como soy tan ocupado, aunque a muchos les asombre, no recuerdo bien mi nombre pero lo tengo apuntado. Ayer fui solicitado para enseñar esperanto, como en ese idioma canto ya vendrán a molestarme, y al que logre contratarme le ofrecen no sé qué tanto.

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