A silbido y palmoteo

12 Cantando acuricanduca, a silbido y palmoteo, todo padre a su hijo educa con clases de zapateo. Desde Chancay hasta Ica el negro padre o abuelo al negrito pequeñuelo el zapateo le explica: «Si el contendor te repica, tú con redoble retruca». A cocachos en la nuca baila el moreno rapaz y el padre lleva el compás cantando acuricanduca. Otros negritos ojones —del discípulo parientes— saben pasos diferentes según sus inclinaciones. A éste le dan lecciones de palmada y taconeo, y para el escobilleo que ejecuta con la suela dan ritmo; si no hay vihuela, a silbido y palmoteo. Cantando acuricanduca

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