Jarana origen de la música criolla en Lima
70 71 FRED ROHNER » Lucha Reyes se ha convertido en uno de los mitos centrales de la música criolla de la segunda mitad del siglo XX; surgida de un entorno rodeado de pobreza y calamidades, su excepcional voz la convirtió en una suerte de prodigio de la música criolla. tarea similar ejerció Mario Cavagnaro en la dirección artística de Sono Radio. Sin estos productores musicales, algunas de las cantantes más conocidas por el público, como Cecilia Barraza, no hubieran logrado ocupar el sitio que hoy tienen en nuestra música nacional. Sin embargo, hay que pensar que se trataba también de los años del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado y de algunas de sus políticas para apoyar ciertas expresiones musicales en particular. No podemos olvidar que durante esos mismos años floreció el rock peruano, aunque su identificación con lo nacional no tuviese los mismos alcances que la música criolla. Son los años de la explosión de la cumbia peruana en la guitarra de ese genio que fue Enrique Delgado, un antiguo guitarrista de música criolla que encontró en la cumbia la articulación necesaria entre la modernidad de la psicodelia roquera de esos años y los sonidos más tradicionales herederos de la música criolla y de la música andina. Es en ese contexto en el que debemos entender la construcción de una nueva música limeña. La propagación de la televisión, las migraciones andinas, el rock, la nueva ola, todo ello impactó en la música criolla, y no es posible explicar sin esos elementos el que el vals haya devenido muy cercano a la balada en composiciones de José Escajadillo o de Félix Pasache, cuyas canciones hizo famosas el dúo de Avilés y Cavero, o la fuerza que adquirirían conjuntos como Los Kipus o Carmencita Lara sin las nuevas sonoridades andinas inscritas en la capital. Llegada la década de 1980, la música criolla decaería fuertemente en el gusto popular. Estos años estuvieron marcados por la aparición de dos géneros musicales claramente diferenciados por clase social; por un lado, estaba el rock subterráneo afincado entre las clases medias limeñas; y, por el otro estallaría el gran fenómeno de la chicha, sobre todo
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