Jarana origen de la música criolla en Lima

56 57 FRED ROHNER JARANA Origen de la música criolla en Lima Aunque se han tejido muchas leyendas alrededor de la figura de Felipe Pinglo, lo cierto es que era un joven compositor surgido del barrio del Prado en los Barrios Altos. Si bien su actividad principal no fue la musical (como tampoco lo fue en el caso de los miembros de la Guardia Vieja), la mayor parte de los músicos criollos reconocen en Pinglo al personaje que terminó de definir la forma del vals criollo que hemos heredado hoy. A diferencia de los compositores anteriores, su actividad musical gravitó básicamente en torno al vals o a otros géneros modernos como la polca. No hallamos ya en Pinglo los ecos de esos otros géneros anteriores como las décimas o las marineras. Versificador tenaz y fino, Pinglo compuso algunas decenas de canciones que hasta ahora siguen formando parte del repertorio de muchos músicos peruanos. Aunque suele afirmarse que su actividad musical comenzó con el vals Amelia, cuando su autor bordeaba los 17 años, lo cierto es que sus valses más conocidos pertenecen a una etapa posterior que va desde inicios de la década de 1930 hasta el año 1936, cuando murió de una dolorosa enfermedad poco esclarecida. Canciones como El espejo de mi vida , La oración del labriego o su vals más conocido, El plebeyo , corresponden a esta etapa.  El amor, siendo humano, tiene algo de divino, amar no es un delito porque hasta Dios amó. Y si el cariño es puro y el deseo es sincero, ¿por qué robarnos quieren la fe del corazón? Mi sangre, aunque plebeya, también tiñe de rojo el alma en que se anida mi incomparable amor. Ella de noble cuna y yo humilde plebeyo, no es distinta la sangre ni es otro el corazón. Señor, ¿por qué los seres no son de igual valor?  El plebeyo (vals), de Felipe Pinglo Junto con Pinglo, otros muchos compositores como Eduardo Márquez Talledo, Samuel Joya, los hermanos Carreño, Miguel Condemarín, Víctor Correa o Manuel Covarrubias dieron la partida de nacimiento al vals criollo. Si la Guardia Vieja había sido la generación que había iniciado el proceso de creación de valses limeños de carácter popular, esta nueva generación se encargaría de consolidar sus rasgos más característicos. Aunque debido a la crisis mundial de la década de 1930 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial este grupo de músicos no pudo grabar sus composiciones en su momento, fueron estos valses los que protagonizaron la nueva ola de grabaciones de música peruana que se produjo en Santiago y en Buenos Aires, cuando conjuntos como el de Filomeno Ormeño, junto con las hermanas Martorell y el dúo de Inga Segovia y Abanto Morales, Los Trovadores del Perú o la propia Jesús Vásquez registraron sus voces para la RCA Victor y para el sello Odeon desde mediados de la década de 1940. Al finalizar esa década, este último sello cobró gran importancia, pues fue el primero en instalarse en Lima ya no solo para la grabación de discos (como lo hizo Victor Talking Machine en 1913), sino para su fabricación. En ese momento, Odeon emprendió un conjunto de grabaciones a numerosos artistas criollos, pero también demúsica andina. Es la época del surgimiento de los grandes conjuntos criollos cuyos nombres siguen resonando entre los amantes del criollismo: Los Embajadores Criollos, Los Troveros Criollos, Los Morochucos, etc. La década de 1950 es conocida por muchos como la edad dorada de la música criolla. DE LA ÉPOCA DE LA RADIO AL FIN DEL CRIOLLISMO OFICIAL Esta época de oro estuvo signada por la grabación discográfica; sin embargo, el papel más importante lo tuvo otro medio de comunicación: la radio. La radiodifusión que había inaugurado

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